La música Gospel, el Jazz, Blues, Soul y hasta el Rock&Roll, nace de la tradición de “espirituales negros”, una música arraigada en el sufrimiento de la esclavitud de los africanos que fueron arrancados de su tierra hacia la esclavitud en América. La música afroamericana se remonta a 1619, cuando el primer africano llega a la colonia de Virginia.
Estos inmigrantes forzosos traen consigo un estilo musical propio. Una vida comunitaria basada en la música y el baile, dirigido por una percusión insistente, este estilo de vida se incorpora a su Fe cristiana. El canto se acentúa con la participación animada del público (exhortaciones, palmas, baile improvisado), que no es mero espectador. Esta nueva concepción de la música se añade rápidamente a la música eclesiástica blanca cambiándola, y de ahí nacen los llamados “espirituales negros”.
De la evolución de los espirituales negros, nace la música Gospel, con incorporación de instrumentación y armonización más sofisticadas. Y la música ya no se limita a los temas modales y penta tónicos, tan utilizados en los espirituales negros, sobre los cuales un solista improvisaba melódica y textualmente. Evolucionan también los temas desde las historias esperanzadoras de los héroes del Antiguo Testamento (como Daniel en el foso de los leones, el pueblo de Israel cruzando el río Jordán, David y Goliat, Josué, Moisés, Noé...) hacia centrarse en Jesús. La palabra Gospel deriva del vocablo anglosajón “godspell”, que significa: palabra buena, traducido al término bíblico griego: Evangelion, “buena noticia”. Los esclavos consideran que la mejor noticia de todas es el evangelio de la salvación de Jesucristo.
Sus amos propagaban la fe en Dios para mantener el poder y a las masas embrutecidas, mientras los esclavos ven, con sinceridad, en Jesús el mayor de todos los héroes antiguos, y cantan de su amor, su poder, su sufrimiento y su Cruz.